"¡Tú y tu miserable maquinita de escribir! ¡Tú y tus miserables cheques enanos! ¡Mi abuela gana más dinero que tú!" Charles Bukowski Me disponÃa a comenzar las labores del dÃa cuando de pronto se abrió la puerta y entró la esposa de don Hiparco. La luz mortecina que se asomaba por la ventana...
Lloviznaba empecinadamente en la ciudad de Salta. Yo habÃa escuchado historias de tigres. Tigres de la Malasia. Tigres ...
Don Tomás era un sanjuanino corpulento, de rostro barbado, muy alegre, muy jovial, que tenÃa una tropa de carros ...
Juan José Manauta La viuda de Schwank* Se registraron dos momentos cardinales (fuera de su nacimiento) en la vida de ...
José Garés Crespo1 NATHALIE. -I- Supongo que algo tuvo que ver la hora. El caso es que eran cerca de las once de la ...