Alicia Poderti
CONICET - Universidad Nacional de La Plata



Como se sabe además de tener una destacada actuación en la vida política del país y alcanzar la Primera Magistratura en tres oportunidades, Juan Domingo Perón fue autor de una relevante producción intelectual, los que permite incluirlo en la larga lista de militares-escritores que han decidido los rumbos de la historia cultural en el Cono Sur.

En 1931, a los 35 años de edad, Perón publica El frente oriental de la Guerra Mundial en 1914, seguido de los Apuntes de Historia Militar (1932) y La Guerra Ruso Japonesa de 1904 a 1905 (1933). Luego dio a conocer la Memoria Geográfica Sintética del Territorio Nacional del Neuquén (1934). El conocimiento de Perón sobre la Patagonia plasmado en este último libro deviene de las experiencias de su infancia con sus padres y luego de su juventud, en esta oportunidad como militar radicado en la Provincia de Santa Cruz, en un lugar denominado Chaok-aike, cercano a Río Gallegos. En 1929, recorriendo Junín de los Andes, Zapala o Quila Quina, Perón aprendió la lengua del pueblo aborigen. 


En 1935 y 1936 Perón publica, por entregas, -en el "Almanaque del Ministerio de Agricultura"-, la Toponimia Patagónica de Etimología Araucana. Más tarde escribe La idea estratégica y la idea operativa de San Martín en la Campaña de los Andes (1938) y Observaciones recogidas en la organización, instrucción y conducción de tropas alpinas (1941).

La Toponimia Patagónica de Etimología Araucana, re-editada por editorial "El Calafate" de Buenos Aires, puede servir como pretexto también para rescatar un segmento de historia entre regímenes agónicos y rumbos específicos del desarrollo independiente del país. 

El glosario tiene, una relación genética con otro texto de Perón ya mencionado: su "Memoria Geográfica Sintética del Territorio Nacional del Neuquén" y enlaza con una amplia tradición en la Argentina, la de exploraciones geográficas vinculadas al reconocimiento u ocupación de esos territorios. Recordemos que, desde la época colonial, fueron muchos los antropólogos, militares lingüistas, botánicos, exploradores, viajeros, geógrafos e ingenieros, que recorrieron distintos puntos cardinales de la Argentina para establecer un diseño territorial al "País deseado".

Los nombres de Francisco P. Moreno, Ramón Lista, Eduardo L. Holmberg, son algunos de los que transitaron el itinerario del positivismo y su crisis, mientras otros viajeros, con fines religiosos, interpolaban la escritura y las misiones evangélicas para construir los enredados destinos de la Nación. Entre ellos el padre o "patiru" (como lo llamaban los araucanos) Doménico Melanesio, que había escrito Etimología araucana, Idiomas comparados de la Patagonia. Lecturas y frasario araucano (1915). Esta obra, junto a Neuquén de Félix San Martín y Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla, o las novelas de Estanislao S. Zeballos, ambientadas en el marco de las luchas fronterizas con el indio, son los textos que se unen a la constelación de investigaciones y testimonios sobre la vasta zona en la que Perón trabajó, no sólo como militar, sino también como investigador.

Más tarde, mientras Perón desempeñaba sus dos primeras presidencias, es posible rastrear muchos términos de las lenguas aborígenes patagónicas en su propio léxico. Fundamentalmente recordemos que con el nombre de "Pulqui", término de origen araucano que quiere decir "flecha", Perón denominó a los aviones diseñados por un grupo de ingenieros y pilotos alemanes que trabajaron en la Argentina. La producción de aviones a reacción culminaría con el máximo exponente de entonces: el "Pulqui II".

Como destaca Robert Potash, el técnico más sobresaliente que llegó al país fue Kurt Tank, director de diseño de aviones militares de la fábrica Focke-Wulf de Bremen, quien ingresó a la Argentina portando los microfilms de varios modelos. En Córdoba se construyeron, bajo su dirección, los prototipos de estas aeronaves, entre las que se destacó el Pulqui II, el primer caza argentino de reacción, cuya prueba se realizó en 1951, con la presencia de Perón.

Otro término de procedencia patagónica es el que da nombre a los aparatos monomotores con los que contaba el IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado). Hacia 1953, esta empresa pública, además de ostentar los dos prototipos del "Pulqui", tenía cien aparatos "Calquen" monomotores. La voz "Calquin" (Calguín-Carguin) también figura en el estudio de Perón sobre términos de etimología araucana y significa "Águila Real".

Muchos políticos a lo largo de los años han propuesto un "segundo descubrimiento" para esta zona de la patria, y se han trazado proyectos de recuperación de las tierra patagónicas, pensando, acaso en darles mayor protagonismo en el diseño nacional, lo cual nos lleva a preguntar: ¿Pensaba Perón que la Patagonia era la "llave del nuevo mundo"?...


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Ali Bajwa
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