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Oscar Portela



El nuevo orden mundial, 
Nihilismo y política 

A Susana Sechi 



"Todo estado moderno será un estado totalitario porque esta basado en la oculta esencia de la técnica": M. Heidegger 

“Se puede democratizar la ubicuidad, la instantaneidad, la inmediatez, que son juntamente los dones de lo divino, dicho de otra manera de la autocracia” se pregunta Paul Virilio en “Un paisaje de acontecimientos”. 

Walter Otto afirma que el monoteísmo del “deux ex machina” con el cual hemos remplazado el inaccesible rostro de Yahvé, nada tiene que ver con la numinosa experiencia de lo sagrado a-dogmático politeísmo griego. 

Pero el parlamento democrático -en apariencias- sigue respondiendo a un intento de imitar los atributos del Dios Uno -dicho de otro modo- responde al modelo de las relaciones informáticas, en que Dios a sido remplazado por la adoración del chip, el fantasma de la imagen virtual y otras maravillas del mundo moderno. 

¡No hemos perdido no omnisciencia, ni impotencia, no omnipresencia! Arrodillémonos y adoremos, paralizados por la fuerza penetrante de ser observados por máquinas (ya no por el rostro invisible de Dios) aunque la implosión de todo orden jurídico internacional deberá seguir rindiendo tributo a lo que antaño nos observaba con ceñudo rostro. 

El mismísimo empirista Felix Guattari afirma : “La burocratización, la esclerosis, el deslizamiento hacia el totalitarismo de las máquinas del Estado no involucran sólo a los países del Este, sino también a las democracias occidentales? –el signo es nuestro- y a los países del tercer mundo”. 
Luis Benítez


La poesía argentina 
de las últimas décadas



La poesía argentina de las últimas cuatro décadas ofrece todos los matices posibles como para afirmar -sin escalofríos- que goza de buena salud. No desmerece a los períodos anteriores en aciertos ni en errores. A escala internacional -dentro del área castellana- no tiene nada que lamentar y bastante que mostrar, fundamentalmente en la riqueza de registros, el abrevamiento en tópicas externas a la tradición poética en nuestra lengua y el manejo de recursos idiomáticos para lo mismo. Lo que sigue es un breve recorrido por sus características más generales, una exigua historia y su cronología desde los combativos 60 hasta la movediza actualidad.

Los 60: “El compromiso con la época”:

La primera vez que vi el rostro del poeta Juan Gelman -hoy Premio Nacional de Literatura, entre otras numerosas distinciones- fue en una comisaría. Al mejor estilo western, un minucioso retrato del autor de Violín y Otras Cuestiones reclamaba su captura vivo o muerto y exigía a la población la inmediata denuncia de cualquier dato sobre su paradero. La pinacoteca incluía otras obras del mismo anónimo artista policial; entre ellas, los retratos de Mario Firmenich, Emilio Perdía y Roberto Vaca Narvaja, de la cúpula de Montoneros.

¿Cómo había llegado hasta esa pared de la comisaría 23, con jurisdicción sobre el Palermo de Jorge Luis Borges y Evaristo Carriego, Juan Gelman, quien acababa de publicar Hechos y Relaciones y Si Dulcemente?
Elicura Chihuailf


Presos políticos mapuche: 
por amor a la Madre Tierra



En todos los Pueblos y tiempos, nacen -y viven para siempre- seres humanos adelantados / adelantadas que construyen su Palabra en y desde la más verdadera poética: la acción de su pensamiento. Mujeres y hombres resplandecientes, brotando como flores sobre la nieve del invierno o sobre la arena del más inhóspito desierto. Hombres y mujeres que viven con todos / por todos, que se hacen cargo y estremecen nuestra soledad y enrostran el egoísmo y brutalidad del sistema capitalista porque ellos / ellas -por su sensibilidad y con su sacrificio- han alcanzado la innegable autoridad para que nos obliguemos a Escuchar lo que nos están diciendo. Como el Silencio y la contemplación de la naturaleza, ellas / ellos son nuestra Memoria de que es irrefutablemente cierto que somos nada más una pequeña parte del universo, hijas e hijos de la Madre Tierra a quien pertenecemos. Somos briznas apenas soñando en la levedad / la brevedad del viento Azul 

Hombres y mujeres que -por amor a la Madre Tierra- ayer sufrieron y sufren hoy (y seguramente mañana) la pena del encarcelamiento; que lucharon y luchan por Ternura, para recordar al Estado -y a los adinerados que lo instalaron y sostienen- que la legitimidad es anterior y está / o debiera estar por sobre la "legalidad" con la que depredan y usurpan las riquezas que nos pertenecen a todos (a las generaciones pasadas, presentes y futuras). ¿Cuántas muertes humanas han provocado los Presos Políticos Mapuche?: ninguna. Ellos / ellas no han hecho sino elevar su voz para defender la legitimidad de las normas -siempre incluyentes- de la naturaleza, el siempre comunitario ecosistema (Itro fill mogen / la totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de todo lo viviente), y para cuestionar la casi constante exclusión / la ilegalidad de la legalidad chilena  

En distintos lugares y tiempos se ha dicho: "Todo pueblo que lucha tiene derecho a defenderse". Toda historia / todo relato de un Pueblo es una continuidad; desde su visión de mundo se revelan sus esperanzas, sus alegrías, sus tristezas, sus enojos y sus Sueños.  ¿No son acaso hebras diversas de un mismo tejido, que se entrecruzan para brindarle firmeza, mientras se canta, se cuenta, se conversa, se aconseja, se hace rogativa, se lucha, se parlamenta? 

"Los winka han roto la armonía aquí, han violentado el equilibrio entre nuestra Tierra de Arriba y la Tierra que Andamos. Ellos trabajan con las energías negativas / las de la Tierra de Abajo, por eso aquí se ha secado el agua y han desaparecido las plantas y las hierbas medicinales; por eso nos hemos enfermado nosotros y también nuestros animales. Los winka están enfermando a nuestra Madre Tierra", están reiterando las Machi / los Machi que luchan contra las enfermedades que son también hoy día los latifundios y las empresas forestales / hidroeléctricas / pesqueras / mineras

Aquí están nuestros tuwvn y kvpalme, nuestros lazos con la Tierra en la que nacimos y la familia y comunidad a la que pertenecemos. El Rewe es el centro de la Tierra, el lugar donde Conversan e interactúan todas las energías que habitan el Universo. El Espíritu Azul que nos rige cumple acciones diversas y de acuerdo a ello lo nombramos, dicen nuestros Abuelos / nuestras Abuelas: Elmapun, cuando creó la Tierra / Elchen, cuando creó a la Gente / Genmapun, como sostenedor de la Tierra / Genechen, como sostenedor de la Gente. Es así como las personas respondemos también a distintos nombres al mismo tiempo, nos dicen: padres / hijos / hermanos / pensadores / guerreros... 

Nuestra cultura es incluyente, valora sus diversidades, cada una de ellas entrega su aporte particular para enfrentar los rigores de la historia común. Existen nuestras comunidades -físicas y espirituales- y por ellas existen nuestras organizaciones, cada una da cuenta de una innegable realidad. Por eso, contrario a lo que insisten en afirmar los gobiernos chilenos, decimos: todas nuestras organizaciones nos representan en la totalidad de la vida que no ha tocado vivir 

(Lamgen Millaray, estas palabras para Usted y para todas nuestras hermanas que -contra toda adversidad y distancia- trabajan para entregar el ánimo constante / imprescindible a sus compañeros -nuestros hermanos- encarcelados por el poder económico chileno).



ELICURA CHIHAUILAF NAHUELPAN. Oralitor y escritor mapuche nacido en Kechurewe, Chile. El nombre Elicura proviene del mapudungun para "piedra transparente" (lüg: «transparente», kura: «piedra»). Chihuailaf, en tanto, significa "Neblina extendida sobre un lago" (chiway: «neblina», lafün/lafken: contracción de «extendido» y «lago»). Nahuelpán es tigre-puma (nawel: "tigre", pangi: puma). Realiza los estudios superiores en la Universidad de Concepción, cultivando de manera paralela el oficio de poeta. Médico obstetra de profesión, actualmente es profesor visitante en la Universidad de Chile y colaborador de las revistas “El Periodista” y “Punto Final” de Santiago. Integrante de la Academia Chilena de la Lengua, colaborador del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas de Temuko y secretario general de la Agrupación de Escritores Indígenas de Chile. Ha publicado diversos libros de poesía, entre ellos El invierno y su imagen (1977), En el país de la memoria (1988); De Sueños Azules y contrasueños (1995).A orillas de un sueño azul; La Palabra: Sueño y Flor de América. Adelanto de una muestra de Oralitura Indígena de América, (1997);  Recado Confidencial a los Chilenos, (1999); Canto libre / Lliz Vlkantun, (2007);  Kallfv Mapu, Tierra Azul (2008). En 1994 y en el año 2000, obtiene el Premio Mejor Obra Literaria que otorga el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile por sus trabajos de poesía y ensayo, respectivamente. En 1997 es distinguido con el Premio Municipal de Literatura de Santiago de Chile. Ha dado lecturas de poesía en Holanda, Italia, España, México, Venezuela y Colombia. Parte de su obra se ha traducido al catalán, italiano, alemán, inglés y húngaro, entre otros idiomas.
Eduardo Galeano



Defensa De La Palabra


1.

Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos. Pero “los demás” y “los otros” son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los maldormidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no sabe leer. Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda abstracción llamada “masa”?


Milcíades Arévalo


LAS ÚLTIMAS ALEGRÍAS


Tú y tu miserable maquinita de escribir! 
¡Tú y tus miserables cheques enanos! ¡Mi abuela gana más dinero que tú!" 
 Charles Bukowski



Me disponía a comenzar las labores  del día cuando de pronto se abrió la puerta y entró la esposa de don Hiparco. La luz mortecina que se asomaba por la ventana la hacía  ver más luminosa que cientos de bombillos de magnesio. El día de por sí era bastante lluvioso como para que doña Julietta entrara  a   mi oficina a pintarse los labios. 
    
—Dentro de poco escampa —le insinué.  En vez de comprobar si era cierto, se sentó  en el escritorio,  encima  de la foto de Rimbaud que yo tenía debajo del vidrio. Trató de acomodarse mejor, pero  estiró las piernas más allá de lo acostumbrado y se le cayó un zapato. Me tiré al piso  y se lo alcancé.  
    
—No seas tímido, muchacho... —susurró y estiró el pie.  
    
Cuando uno está haciendo parte del engranaje laboral, inconscientemente termina por  aceptar todo lo que le ordenan para evitarse disgustos. Con delicadeza le levanté la falda, le ajusté las medias y le calcé el zapato. No dijo nada. La besé.... Cuando estaba a punto de derretirse se recostó  sobre el vidrio y comenzó a menearse de tal modo que empezaron a moverse las sillas, el escritorio, los archivadores, el edificio, la ciudad entera. Por un momento pensé que por la ventana había entrado un rinoceronte, que  don Hiparco me había dado un garrotazo en la nuca, que los empleados de la empresa me  aplaudían a rabiar; nada de eso era cierto: 
   
—¡Pucha! ¡Se cayó el computador! —grité angustiado.
    
Doña Julietta se bajó del escritorio, se subió  los calzones,  se abrochó el liguero y alisó la falda como si no hubiera pasado nada.  Sin embargo tuve la entereza de manifestarle que con sus nalgas me había arrugado la foto  Rimbaud.
Juan A. Ahuerma Salazar


El Tigre De La Campagnola


Lloviznaba empecinadamente en la ciudad de Salta. Yo había escuchado historias de tigres. Tigres de la Malasia. Tigres de papel. El tigre dientes de sable. El blanco de la Siberia. Los proverbiales tigres de la China, de rayas negras y amarillas. Y porqué no recordar también a los tigres de Mompracem, de Emilio Salgari, que no eran propiamente tigres, sino piratas. Pero nunca había escuchado la historia de un tigre como éste, desafortunadamente aburguesado. 
   
En la ciudad la tarde había sido propiamente de perros. La llovizna se empecinaba sobre los campanarios, y el viento frío nos remitía a buscar de alguna manera el fuego.
   
Recuerdo que después de dar algunas vueltas por la ciudad, el destino nos llevó, ya bien entrada la noche, a los avatares de un velatorio. El muerto, al parecer, era más o menos importante, si bien no era conocido de todos. Supuestamente habría tenido alguna relación comercial o un parentesco indefinido con alguno de los que allí estábamos. 
  
La noche se había demorado entre los primeros comentarios de rigor, café al coñac, de lo bien que se lo había visto unos días antes, de un sobrino que a la postre quedaría a cargo de su bufete de abogado, de la viuda relativamente joven que dejaba. En fin, que si lo hubieran agarrado a tiempo se podría haber hecho algo. Al rato nomás, cuando la consabida guardia de honor ya iba raleando, se apareció Rierita, que traía una botella chica de fernet disimulada en el bolsillo de su abrigo. Su llegada providencial puso fin a la dictadura del café al coñac en la cafetería. Se había enterado, en la Peña El Cardón, no sé por quién, que estábamos en el velatorio. Su llegada animó un poco la reunión y nos anticipó la posible venida del turco Egab, que se estaba aburriendo con tres amigas en la Peña. No era un refuerzo despreciable a la hora en que el muerto se va quedando irremediablemente solo y únicamente sobrevive una guardia astral de cuenteros y bohemios que no se sabe bien qué relación tienen con el asunto. 

Fausto Burgos


El Viajero Solitario
(Cuento sanjuanino) *



Don Tomás era un sanjuanino corpulento, de rostro barbado, muy alegre, muy jovial, que tenía una tropa de carros. Había pasado todo aquel día sofocante, caluroso, terrible, en un mísero rancho perdido en el inmenso desierto de su provincia natal, aguardando la fresca hora del crepúsculo, para emprender de nuevo la interrumpida marcha.

¿Qué hizo don Tomás durante tan largas horas? En compañía de don Silverio, el dueño de casa, tallar el naipe, beber sendos vasos de vino y contar imposibles hazañas de troperos. A don Tomás, le agradaba lo fantástico, tenía predilección por todo aquello que parecía irrealizable.

Don Silverio tornaba grave su cara angulosa, enjuta, cuando oía de los labios de su amigo, que una tal mula zaina había salvado cincuenta leguas de un tirón; que sus carros pasaban a nado el río San Juan o que Elias José era un hombre que pactaba con el demonio.

Entre chachara y broma, al fin se hizo la tarde, una tarde calmosa, triste, con dejos de cansancio y ansiedad de sombras.

Cuando el sol se hundía tras las cumbres lejanas, lanzando sus últimos rayos de oro, seguido de nubes de variados tintes, don Tomás ensilló su macho tordillo, puso,en las alforjas algún trozo de carne seca, llenó los chifles, dio unas palmadas en la grupa del animal y se entregó a recorrer leguas y leguas. El camino, apenas marcado sobre la llanura yerma, callada, triste, pensativa, que se acercaba hasta el pie de los cerros adustos, graves, era un camino polvoriento, blancuzco, salpicado de una vegetación raquítica, extenuada: aqui una mata de jarillas, un minúsculo bosquecillo de salvajes cactus; más allá, un centenar de arbustos enanos de amarillos troncos y espinudas ramas o un conjunto de hierbas plomizas de aspecto desolado. Este camino era la obligada ruta de los troperos que llevaban provisiones a los pueblecitos montañeses y que traían al volver, sendos cascos de vino. En algunos sitios la llanura pobre, tornábase más triste aún, desaparecían las plantas y el camino, mil veces señalado por los grandes vehículos, atravesaba un páramo pedregoso.

En llegando a Los Rincones, un paraje agreste, enclavado entre enormes barrancos, lúgubre, silencioso, don Tomás, el sanjuanino corpulento, de barbilla aguda, distinguió a lo lejos la silueta de un viajero.

Ya la blanca luna, en los campos, en los valles desiertos, en las quebradas hondas, en las cimas nevadas, esparcía su hermosa luz. Casi inmóvil en el firmamento, semejaba una virgen pálida.

Don Tomás cogió el chifle, bebió algunos sorbos de vino y apresuró la marcha de su mulo, acariciando la idea de toparse con alguno de sus viejos camaradas. Momentos después, a la luz de la luna, divisaba una mulita de andar rítmico y a horcajadas sobre el animal, un pequeño bulto humano.*
Leónidas Lamborghini: poesía y política



por María del Carmen Colombo

Se ha señalado con ligereza que Lamborghini "canta en clave peronista". Y ese comentario parecería  esconder una disyuntiva que invita a optar entre dos términos, poesía o política, seccionando quirúrgicamente con bisturí de buen amputador lo que para Lamborghini no sólo va junto sino que, además, encuentra en la escritura su punto de fusión.

No es casual que enfrentados a un libro como Las patas en la fuente  se estrellen aquellos que tienden a ver el discurso político como un conjunto de consignas ortopédicas, patas atornilladas al cuerpo del poema, para que éste, como la famosa cucaracha herida pueda con ellas caminar.

Pero la puesta de Lamborghini es otra: alumbrar un nacimiento, el de un nuevo cuerpo que necesita ser relatado, escrito, y que trae consigo ya sus propias patas: Una primavera me sorprende/ y el mover de este pueblo./ El ruido se hizo carne y habitó entre nosotros." Así, enfatizando la inmediatez del mundo, su materialidad, encarnada en ese sonido ("lo mortal/ lo que se oye"), que es resto de sentido y eco ("el nombre: eco del eco") de un habla congelada ("lo dignísimo"), Lamborghini lanza su propuesta. 
Elige, entonces, el margen, el "basural", entre los "no antologados", en el lugar del no poder ("-Poder/mi no poder"), en el ningún lugar. Y allí, entre los restos y con ellos pondrá en escena ese alumbramiento.

Haciendo oídos al "croar del corazón del feto", Lamborghini partero transforma en poesía todos esos restos flotantes y, como buen escuchador deseoso ("con el deseo del deseo"), acompaña ese deambular dialogando con una multiplicidad de ecos ("Cómo se pianta la vida/ cómo rezongan los años/ cómo se viene la muerte/ tan callando").
Emiliano Zapata


Manifiesto a la nación



La victoria se acerca, la lucha toca a su fin. Se libran ya los últimos combates y en estos instantes solemnes, de pie y respetuosamente descubiertos ante la nación, aguardamos la hora decisiva, el momento preciso en que los pueblos se hunden o se salvan, según el uso que hacen de la soberanía conquistada, esa soberanía por tanto tiempo arrebatada a nuestro pueblo, y la que con el triunfo de la revolución volverá ilesa, tal como se ha conservado y la hemos defendido aquí, en las montañas que han sido su solio y nuestro baluarte. Volverá dignificada y fortalecida para nunca más ser mancillada por la impostura ni encadenada por la tiranía.

Tan hermosa conquista ha costado al pueblo mexicano un terrible sacrificio, y es un deber, un deber imperioso para todos, procurar que ese sacrificio no sea estéril, por nuestra parte, estamos bien dispuestos a no dejar ni un obstáculo enfrente, sea de la naturaleza que fuere y cualquiera que sean las circunstancias en que se presente, hasta haber levantado el porvenir nacional sobre una base sólida, hasta haber logrado que nuestro país, amplia la vía y limpio el horizonte, marche sereno hacia el mañana grandioso que le espera.

Perfectamente convencidos de que es justa la causa que defendemos, con plena consciencia de nuestros deberes y dispuestos a no abandonar ni un instante la obra grandiosa que hemos emprendido, llegaremos resueltos hasta el fin, aceptando ante la civilización y ante la historia, las responsabilidades de este acto de suprema reivindicación.

Rodolfo Jorge Walsh


Rodolfo Jorge Walsh
La Revolución Palestina
con Prólogo de Ángel Horacio Molina. 
Especial para Analecta Literaria


RODOLFO JORGE WALSH fue un periodista, escritor, dramaturgo y traductor argentino nacido en Lamarque, Río Negro, Argentina, el 9 de enero de 1927. Autor de cuentos y relatos policiales, precursor del Nuevo Periodismo y de lo que años más tarde se llamó «Non fiction novel». En la noche del 10 de junio de 1956, mientras jugaba al ajedrez en el club Capablanca de La Plata, recibió las primeras noticias sobre el levantamiento de los generales Valle y Tanco; seis meses  después comenzó su investigación sobre los fusilamientos clandestinos de civiles en los basurales de José León Suárez. Al año siguiente, apareció Operación Masacre con el que Walsh inauguró en la  Argentina la novela de no ficción, en la cual la investigación periodística sirve de punto de partida para la narración de hechos reales por medio de procedimientos ficcionales. Tanto en este libro como en sus investigaciones posteriores (¿Quién mató a Rosendo? de 1969 y El caso Satanovsky de 1973), Walsh incorporó las técnicas de la investigación periodística y los procedimientos del  género policial, como el uso del enigma y del suspenso, politizando sus estrategias centrales. En los años cincuenta, ingresó a la editorial Hachette, donde trabajó como corrector de pruebas de imprenta, lector, antólogo y traductor. Colaborador de las revistas Leoplán, Vea y Lea, Panorama, Primera Plana, Semanario Villero, de la editorial Jorge Alvarez y los periódicos Mayoría y Noticias, creó y dirigió el semanario CGT y participó de la gestación y primeros pasos de la agencia cubana Prensa Latina y, años más tarde de  la clandestina ANCLA. Autor de Operación Masacre,  ¿Quién mató a Rosendo?, El caso Satanovsky. Además de sus relatos agrupados en Diez cuentos policiales, Variaciones en rojo, Los oficios terrestres, Un kilo de oro, Un oscuro día de justicia, presentó en 1965 las piezas teatrales La granada y La batalla.  Su temprano compromiso político se evidenció en su paso por la Alianza Libertadora Nacionalista y, décadas más tarde, en su participación en la CGT de los Argentinos y su  incorporación al grupo armado FAP y, posteriormente, a Montoneros. Después de enviar por correo los primeros ejemplares de su "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" en un buzón de Plaza  Constitución, fue herido y secuestrado por un grupo de tareas de la Marina en las inmediaciones de la esquina porteña de San Juan y Entre Ríos, el 25 de marzo de 1977. Desde entonces se encuentra desaparecido. En 1974, Rodolfo Walsh, enviado de Noticias, estaba en Beirut el 15 de mayo cuando un comando palestino golpeó en Maalot. Caminó al día siguiente entre las ruinas de las aldeas libanesas bombardeadas por  la aviación israelí. Entrevistó a los principales dirigentes de la Resistencia Palestina; antes había pulsado el sentimiento dominante en El Cairo, Damasco, Argel. En su opinión, los acuerdos tramitados por Kissinger no sellarán la paz en Medio Oriente. La explicación está en el pueblo palestino expulsado de su tierra y en la marea revolucionaria que sacude a ese pueblo. Esa Revolución  es el tema de la serie que empieza a publicar Noticias, entre el 12 y el 19 junio de 1974. Analecta Literaria publica en calidad de Adelanto Exclusivo para sus páginas, el Prólogo completo de nuestro compañero y Jefe de Redacción, Ángel Horacio Molina, y el primer Capítulo íntegro del libro La Revolución Palestina de Rodolfo J. Walsh. Agradecemos muy especialmente a Ediciones El Hornero de Rosario la autorización para publicar las partes seleccionadas del libro. 

                                                                                                                                                                                  LA REDACCIÓN

Borges o la pregunta por el ser



Ana María Rodríguez Francia*
Centro de Investigación de la Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba


1.- Un texto borgiano

Se ha escrito que Borges es "un hombre de letras para quien tanto la literatura como la filosofía tienen que ver con la verdad."(1)

Un curso de Filosofía al que asistí, dictado por el Dr. Mario Presas, despertó mi inquietud acerca de un texto borgiano relativo - según el docente -, a qué es filosofía.(2)
El texto, expresa lo siguiente: 

El principio

Dos griegos están conversando: Sócrates acaso y Parménides. Conviene que no sepamos nunca sus nombres; la historia, así, será más misteriosa y más tranquila. El tema del diálogo es abstracto. Aluden a veces a mitos de los que ambos descreen. Las razones que alegan pueden abundar en falacias y no dan con un fin.  No polemizan. Y no quieren persuadir ni ser persuadidos, no piensan en ganar o en perder. Están de acuerdo en una sola cosa; saben que la discusión es el no imposible camino para llegar a una verdad. Libres del mito y la metáfora, piensan o tratan de pensar.  No sabremos nunca sus nombres. Esta conversación de dos desconocidos en un lugar de Grecia es el hecho capital de la Historia.  Han olvidado la plegaria y la magia.(3)

Leopoldo Marechal: La Noche de Hierro




Jorge Torres Roggero*
Universidad Nacional de Córdoba



                                                                          
"Y compuso a Robot, cierta noche de hierro,
bajo el signo del hierro y en usinas más tristes
que un parto mineral." (Poema de Robot)

I

Iniciamos estas reflexiones con una primera sospecha: bajo su aspecto de chatarra, Robot, una de las prosopopeyas recurrentes en la obra de Leopoldo Marechal, esconde cierto "lustre de metales alquímicos". Tal conjetura nos inclina a una consideración previa necesariamente insuficiente, que intentaremos clara, acerca de dos modos, entre otros, de conocer: el símbolo y  la alegoría. En los textos que vamos repasar, ambos se entrecruzan y dialogan.

Perón y la Patagonia



Alicia Poderti
CONICET - Universidad Nacional de La Plata



Como se sabe además de tener una destacada actuación en la vida política del país y alcanzar la Primera Magistratura en tres oportunidades, Juan Domingo Perón fue autor de una relevante producción intelectual, los que permite incluirlo en la larga lista de militares-escritores que han decidido los rumbos de la historia cultural en el Cono Sur.

En 1931, a los 35 años de edad, Perón publica El frente oriental de la Guerra Mundial en 1914, seguido de los Apuntes de Historia Militar (1932) y La Guerra Ruso Japonesa de 1904 a 1905 (1933). Luego dio a conocer la Memoria Geográfica Sintética del Territorio Nacional del Neuquén (1934). El conocimiento de Perón sobre la Patagonia plasmado en este último libro deviene de las experiencias de su infancia con sus padres y luego de su juventud, en esta oportunidad como militar radicado en la Provincia de Santa Cruz, en un lugar denominado Chaok-aike, cercano a Río Gallegos. En 1929, recorriendo Junín de los Andes, Zapala o Quila Quina, Perón aprendió la lengua del pueblo aborigen. 

Ana Arzoumanian


Ana Arzoumanian

El depósito humano
Una geografía de la desaparición*







En el presente ensayo seguiremos los trazos de la construcción de la diáspora armenia en la Argentina a partir del cuerpo  desaparecido.

Ocupar un territorio, vaciarlo de su población. Los desplazados, los deportados, o desaparecen en el desierto, o desembarcan en la figura traumática del exilio.

Si la relación del trauma es con el tiempo, la pérdida de un carácter histórico, de una autenticidad vivencial de las emociones producto del genocidio que sufriera el pueblo armenio, hace que colapsen las relaciones sociales no sólo en el aquí y ahora del acontecimiento, sino hacia el futuro.

El fenómeno literario como obra que estetiza la acción en la sociedad alude a una identidad cultural y social. Sin embargo, la compleja red transcultural que conforma la noción problematiza la categoría de "pueblo armenio".

Practicar el encuentro en la cultura de adopción reinscribe a los sujetos en una trama donde el cruce de lenguas produce el bilingüismo, propio de la colectividad diaspórica, recreando las nociones de lealtad y traición que se conjugaron en las víctimas.