Ana Arzoumanian

El depósito humano
Una geografía de la desaparición*







En el presente ensayo seguiremos los trazos de la construcción de la diáspora armenia en la Argentina a partir del cuerpo  desaparecido.

Ocupar un territorio, vaciarlo de su población. Los desplazados, los deportados, o desaparecen en el desierto, o desembarcan en la figura traumática del exilio.

Si la relación del trauma es con el tiempo, la pérdida de un carácter histórico, de una autenticidad vivencial de las emociones producto del genocidio que sufriera el pueblo armenio, hace que colapsen las relaciones sociales no sólo en el aquí y ahora del acontecimiento, sino hacia el futuro.

El fenómeno literario como obra que estetiza la acción en la sociedad alude a una identidad cultural y social. Sin embargo, la compleja red transcultural que conforma la noción problematiza la categoría de "pueblo armenio".

Practicar el encuentro en la cultura de adopción reinscribe a los sujetos en una trama donde el cruce de lenguas produce el bilingüismo, propio de la colectividad diaspórica, recreando las nociones de lealtad y traición que se conjugaron en las víctimas.



HÁGASE LUGAR

Todo es cuestión de tener un lugar
 donde depositar el alma.
Agustín Tavitian
"La palabra invicta"




Una práctica genocida genera un trauma que provoca, entre una infinidad de efectos, una distorsión cultural. Aquello que Jeffrey C. Alexander denominó trauma a una cultura. De manera tal que el trauma cultural exige un  nuevo aprendizaje, una resocialización. La innovación y la rebelión son formas de responder al estado de anomia; el ritualismo y la desligadura son sus formas pasivas.

 Los recorridos de la imaginación literaria son tentativas de acordar con la historia. Con alguna historia. Un proceso de viaje y retorno relocaliza aquello que es  por si mismo es una dislocación, indicando una relación compleja con la patria que actúa como desafío ante la voluntad o el deseo de poseer lo nativo. Leída como una prueba, la literatura, sus autores y sus lectores, sus vacíos, pueden tener el  lugar de documentos de identidad. A falta, o por degeneración del poder político estatal, el mundo imaginario y su inscripción simbólica actúan como acto cívico. Actos del habla que hacen las veces de un vínculo multívoco. Vínculo que determina una pertenencia en virtud de la cual una persona se convierte en miembro de una comunidad política. Si las normas del derecho interno como del internacional llaman nacionalidad a la relación que une la persona con un estado, con el derecho de reclamar protección del mismo, sometiéndolo también a las obligaciones impuestas por sus leyes; el concepto de diáspora pone en procedimiento una serie de reajustes y reordenamiento de adquisición, pérdida y recuperación de la categoría de nacional como opuesto a extranjero.

La nación está compuesta por un grupo de personas que ofrecen una continuidad histórica, habiendo existido como un todo orgánico fácilmente distinguible de los demás, bastando que se hallen unidos por su pasado, solidarizados en el presente , y el hecho tangible del deseo. Deseo de comunidad.

Las propiedades comunes que se imprimen en un pueblo conmueven el concepto de diáspora entendida como dispersión. Lo translocal, su bilingüismo, nos enfrenta a la cuestión de la apropiación de un theatrum mundi que va más allá del trazado de las fronteras.

Muchas veces la diáspora se traduce como exilio, destierro que alude a las nociones de culpa y redención, al abandono o a la nostalgia de una patria.

No obstante harás que regresen mis huesos en una urna
 pequeña;
así también muerto yo no seré exiliado.
                        Publio Ovidio Nasón
                            "Los tristes"


Hacer lugar a ese transporte incesante de uno a otro extremo a lo largo de un camino que se expande. Entendemos la dimensión de la experiencia estética como espacio de la heterogeneidad discursiva, fragmentos yuxtapuestos de voces. Constelación semántica que se apoya en adyacencias. Sobre este trasfondo el yo es un tener lugar que dura mientras construya agradecimientos. Carácter múltiple, móvil y comunicante de la individualidad: su rasgo implicado.

Leer, mirar o escuchar como actitudes intelectuales que autorizan la reapropiación de un habitar, desvío, desconfianza o resistencia. Los dispositivos formales (textuales o materiales) inscriben en sus estructuras mismas los deseos y las posibilidades del sujeto al que apuntan. 

Si la representación sustituye el cuerpo ausente por un objeto parecido o no; es cuestión de cuerpos.


HABEAS CORPUS

Llévame como una pizca de incienso
 para el alma de mi hermanita.
     Manuk Manukian




La terea de identificar en relación a los desaparecidos de la dictadura militar argentina tiene que vérselas según el  antropólogo forense Darío Olmo, con las identidades sin cuerpo y con los cuerpos sin identidad.(1)

Identidades de personas que han sido denunciadas como desaparecidas pero cuyos cuerpos no están presentes, forman parte de la primera categoría. Mientras que  los cuerpos sin identidad hacen referencia a restos corporales todavía sin identificar, con datos consignados por la función registradora del estado.

En el caso armenio, no sólo hay cuerpos sin "identidad" sino que tampoco hay "identidad" de esos cuerpos ausentes. Los familiares de  los sobrevivientes  tienen datos imprecisos, algunos nombres, edades muchas veces equívocas de sus familias desaparecidas; sea porque los familiares directos ya no están, o porque un silencio perplejo enmudeció a las víctimas. Problema que genera el fantasma de fragmentación en las generaciones siguientes, y una identidad en el sujeto diaspórico armenio siempre en cuestión ya que debe conjugarse con un sin cuerpo no identificado.

Ser invisible para el sujeto perseguido puede ser una manera de hacer una diferencia, como una pausa en la persecución. Contra la visibilidad a cualquier precio del hostigamiento, el armenio de la Argentina prefirió no hablar. El miedo a la palabra en su registro visible implicaba reactualizar el régimen de sospecha y muerte: "si hablo podrían mandarme matar desde allá, a mí y a mi familia". De manera tal que la captación del acontecimiento por la experiencia artística es problemática. Concebida como lugar de fantasía y de goce, cuando no del sufrimiento traumático, los textos y prácticas artísticas constituyen realidad. Esta incapacidad de reconocimiento del armenio de la diáspora creaba un nuevo tipo de individuo, alguien fuera de la zona de dolor. Ya no se reconoce como cuerpo físico  sino como un cuerpo manejable, estadístico, cuya identidad es  actualizada por la iglesia como institución.

entumecidos por haber estado tanto
 en la trinchera del miedo y del silencio 
descubrimos que no hubieron nacimientos o 
crecimiento
 en esa hueca esterilidad de la palabra
 hundiéndose en el asco y la prudencia.
      Agustín Tavitian
       "La palabra invicta"


Una dislocación de lo visual a lo táctil: no sentir el cuerpo. La máquina sensorial, el cuerpo como superficie en la que se inscriben los eventos  y la producción de placeres se construye ausente, desierto. Y no es sólo la identificación con el desaparecido lo que se experimenta, sino el miedo renovado de ser el próximo asesinado. Ni cuerpos de placer, ni cuerpos dóciles, la anestesia arrasa los cuerpos.

Tú duermes en profundo sueño;
 mira, se levantan los muertos  de sus sepulturas... 
mira. Los huesos de los esqueletos respiran;
 mientras tú eres el abominable muerto. 
Natali Shahan
"Con Ararat"

El este es mi cuerpo del ritual cristiano puesto fuera de texto. Sentido mudo, cerrado, autístico. ¿Cómo se conjuga el cuerpo cristiano con el silencio? Sin derecho, fuera del corpus del Corpus Juris del derecho internacional, sin jurisdicción propia, cada cuerpo se desfonda en el concepto del verbo encarnado.

Oh, Señor, en tu viaje hacia la muerte, 
llévanos contigo, como tus compañeros. 
Vuélvenos partícipes de tu crucifixión.
Que tu sufrimiento compartido con nosotros 
cure nuestras dolencias.
   
Karakin I, catolicós y patriarca supremo de los armenios. Jefe de la iglesia nacional. 1932-1999


Un cuerpo apropiado, un discurso, al decir de Jean Luc Nancy ex corporado:

Oh señor sepultado,
nuestros corazones están tristes y bendecidos de dolor;
la desaparición de tu cuerpo nos aflige profundamente.
Te rogamos que conviertas nuestros corazones 
en tu verdadera tumba.
 Karekin I


La Iglesia como construcción de un cuerpo místico de Cristo vivo en el tiempo y en el mundo,

El enemigo supuso que llevamos la cristiandad como ropaje; ahora comprende que no puede cambiar el color de la piel.
      Ieguishé 
    "Historia de Vartan y la guerra armenia"

La fe, según este autor del siglo V, como el color de la piel, es inseparable de la existencia.

Las deportaciones y las masacres de los armenios en el Imperio Otomano entre los años 1915-1923 fueron un intento de aniquilar a la población armenia que vivía dentro de las fronteras del territorio turco, con el objeto de poner fin a una presencia armenia de tres mil años en la cartografía de la patria histórica armenia. Esta catástrofe conocida con el nombre de genocidio armenio, provoco un impacto en las emociones, sensibilidad y la vida cotidianas de los sobrevivientes. "Queremos una Armenia sin armenios", decían los dirigentes turcos en un documento archivado y hallado en la cancillería austríaca.

En esas existencias desgarradas el desastre es un evento que también tiene lugar en un lenguaje. En la representación que los propios armenios realizan, representación imposible o limitada. Ya que se topa con la presencia de lo ausente. La teoría freudiana utiliza la voz Vorstellung para hablar de a representación. Si Stellung hace alusión a la postura, la situación, el modo de poner el cuerpo; el Vor, delante, ante. Entonces, vorstellen: colocar delante, las apariciones escénicas, lo que se antepone al sujeto. (2)


La maldita desgarradura,
el abandono de la voz.
El mismo zumbido 
de mezquitas viejas.
Y otra vez el vacío 
como reguero de cables
en la torsión del cuello.
Sentada debajo de la mesa, espero. 
Cuando tu lengua 
amasa besos en otra boca
todo el cuerpo se agacha, duele. 
   Ana arzoumanian
   "Debajo de la piedra"

Presentaciones que son acomodadas, deformadas, condensadas, desplazadas. Sin embargo, el armenio de la diáspora  siente un miedo tan feroz que elige el silencio, una ausencia de voz que es casi un ocultarse.

En esta locura,
he aprendido de la vital extrañeza
de percibirme fuera de la nada. Sin reconocer
mi imagen, mi rostro, mi mirada.
           Agustín Tavitian
             "Páginas del diario del poeta"


A diferencia del Holocausto, que tuvo un reconocimiento internacional y más tarde la creación de un estado con un poder político y económico autónomo, el genocidio armenio no tuvo el reconocimiento de la comunidad internacional. Situación que genera respuestas bien diversas en relación a la catástrofe. Con excepción de alguna poesía y ficción antes de 1960, la respuesta judía se concentraba en el periodismo y la memoria de sobrevivientes. Con el juicio a Eichman en 1961 la sociedad judía le pone palabras a la tragedia del Holocausto. Ya se observa en la poesía de Nelly Sachs el lazo poético entre la destrucción del judaísmo europeo y el renacimiento de lo nacional en el Estado de Israel. De manera tal que el sufrimiento extremo fue transformado en fuerza redentora.

El tema de renacimiento no es la respuesta armenia a la calamidad. La experiencia de la diáspora no pudo ser traducida en términos de esperanza. La literatura Holocausto trata con frecuencia el tropo de la vergüenza y la humillación, temas con que el imaginario armenio no se topa ya que la expresión de vergüenza y humillación son variaciones de la internalización de la catástrofe. Mientras que en la literatura Holocausto hay poca mención a la defensa armada, este tópico aparece frecuentemente en la respuesta armenia a la crisis.

Te acunó una madre enlutada, de suelta cabellera, y te volviste soldado de Armenia. Desde la cuna, tomaste el camino de la lucha.
                         Nairi Zarian


El cuerpo desaparecido, pero también el cuerpo fragmentado, mutilado. Las uñas eran clavadas en las frentes de los niños. Partes del cuerpo de gente viva eran cortadas, y luego quemadas. Algunos eran puestos en grandes pilas y quemados de la cintura para abajo, masacraban niños delante de sus padres, y  a los padres delante de los hijos. (3)

En la colección de los archivos fotográficos de Karen Yeppe (Orient im bild), misionera danesa que ayudaba a recuperar niños y mujeres armenias de sus captores, se puede observar la relación entre identidad y marcas en el cuerpo, ya que a muchas mujeres raptadas e islamizadas se les tatuaba en la frente, el cuello, el mentón y las manos. El tatuaje actuaba  como signo de la nueva pertenencia. Las familias musulmanas lo utilizaban con fines mágicos de fertilidad,  fuerza o protección; pero en el caso de las mujeres cautivas se disponía, por otro lado, como dispositivos de identificación.

Ser comida de los cuervos, es lo que cantan los versos en turco de los deportados:

En el camino de Der Zor me quedé seco
me convertí en comida de los cuervos 
Oh, madre, oh madre.

La literatura armenia norteamericana va más allá, trata en un texto del año 2007, A nock at the door: a journey though of the armenian genocide, de Margaret Ajemian Ahnert  el canibalismo en las víctimas: la protagonista de la novela., Ester, ve mujeres haciendo pedazos los cuerpos tirados en el camino, su hija le ruega: "Por favor, por favor, prométeme que no dejarás a nadie comer mi cuerpo con excepción de vos, mamita".



Notas

* Textos pertenecientes al libro del mismo nombre seleccionados por Mónica P. Blanco
1. BATTÁN HORENSTEIN, Ariela. "Del cuerpo de los sabios a las somatografías . En Identidad , representaciones del horror y derechos humanos; Barrionuevo, Battán Horenstein, Olmo, Scherman, compiladores; encuentro Grupo Editor, Córdoba, 2008.
2.  KOOP, Guillermo, "Cuerpo, sueño y teoría". En: Cuadernos Sigmund Freud. Los límites de la interpretación, Editorial Altazor, Buenos Aires, 1978
3. Toumanian, "Works", Vol 6, Ereván, 1959; citado en Svazlian (Verjiné, The armenian genocide in the memoirs and turkish-language songs of the eye-wirness survivors), Ereván, 1999.





ANA ARZOUMANIAN. Nació en Buenos Aires, en 1962. De formación, abogada. Fue profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad del Salvador, Facultad de Ciencias Jurídicas de Buenos Aires. Realizó un postgrado en psicoanálisis en la Escuela de Orientación Lacaniana de Buenos Aires.
Publicó los libros de poesía: Labios (1993), Debajo de la piedra (1998), El ahogadero (2002), Cuando todo acabe todo acabará (2008), libro que obtuvo el apoyo del Fondo Metropolitano de las Artes y las ciencias del Ministrio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; la novela La mujer de ellos (2001); y los relatos La granada (2003), Mía (2004), Juana l (2006). Participó del Segundo Encuentro Internacional, Análisis de Prácticas Sociales Genocidas, Universidad Nacional Tres de Febrero, 2007, presentando el trabajo El otro cuerpo de la lengua: la poesía como resistencia a prácticas genocidas. Tradujo del francés el libro Sade y la escritura de la orgía (Poder y parodia en "Historia de Juliette") de Lucienne Frappier Mazur (2006) y del inglés Lo largo y lo corto del verso Holocausto, de Susan Gubar (2007). Ha realizado un curso bilingüe hebreo-castellano sobre La Torá dictado por Diana Sperling. Ha sido becada por la Escuela Internacional para el estudio del Holocausto Yad Vashem para realizar el seminario Memoria de la Shoá y los dilemas de su transmisión, Jerusalem, 2008. Ha sido invitada por el Centro Rey Juan Carlos l de la Universidad de Nueva York a la lectura de poesía en su Poetry Series (2009). Profesora invitada a las clases de Escritura Creativa en Español en la Universidad de Nueva York.
Rued aun documental en Argentina y Armenia bajo la dirección de Ignacio Dimattia sobre genocidio armenio, diáspora e identidades múltiples con un subsidio otorgado por el Instituto Nacional de Cinematografía (2010).



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Ali Bajwa
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